Momentos espirituales en Ecobatey

Ecobatey está en el centro de un bosque rodeado con más montañas, bosques y plantaciones de café, cacao o plátano. En una ubicación así estás libre de contaminación. El aire es puro, el agua sale de la fuente que está a unos cientos metros más arriba de la casa, estás a 1.000 metros y el bosque es un tipo de bosque húmedo comestible muy agradable, sin bichos peligrosos, una alfombra de las hojas caídas por dónde puedes caminar tranquilamente descalza, eso sí, con mucha pendiente.

En un entorno así te conectas con la naturaleza en cuestión de un par de días que tardamos en las detoxificación y estar listo para conectarse. Duermes mejor ya simplemente por el entorno (aparte del curro de todo el día en el campo)

He tenido el privilegio de sentir unos momentos especialmente especiales aparte de que todos los momentos han sido especiales por algo, me gustaría dejar apuntados estos como recuerdos:

  • Agua, es mi elemento esencial

Ya sabía que para mí la conexión con el agua es más que lavarse o ir a nadar. Me encanta poner mis manos en arroyos o ríos y sentir la caricia del agua también sus energías, como se descarga de mis energías negativas o desgastadas y como me carga con nuevas a experimentar.

A mi llegada al Ecobatey flipé con el sitio, como se puede respirar aquí. Los primeros días fueron muy curiosos, porqué se iban rompiendo diferentes tuberías que llevan años sin problemas. Al final ya comentamos también que llegué con unas energías que conecté con las aguas y por las presiones cambiadas antes del fin de año se debía de cambiar los tubos para no llevarlos al nuevo año. En todos estos arreglos ya los primeros días he podido conocer todas las fuentes que están en la finca, cada una más maravillosa con sus arroyos y paredes de aguas. Sí, reconozco, a lo mejor fui yo quién provoqué tantas roturas de tuberías, me encantó estar siempre en contacto con los arroyos y fuentes.

  • La ducha forestal – La Noratasupurificatta

Detrás de la casita dónde tenía mi habitación está la salida de la tubería que pasa por la hidroeléctrica. Es un chorro de aproximadamente de 2-3 metros de altura que cae en el arroyo original. Por las tardes después del trabajo de todos los días y antes de las 6 cuando ya se va el sol eran los momentos para ducharse. Estar en pleno bosque, desnuda con el arroyo y el agua que caía bien fría fueron los momentos de purificación, respirando los últimos rayos de luz que entraron entre las hojas, wua que bueno. También tenía días cuando pude ducharme por la mañana con el sol entrando fuerte entre las hojas, eso ya era la versión lujo, con calefacción. Dejar todas las tensiones salir con el gritillo que pegas por el tacto con el aire, despertar las energías que te quedan con el agua y limpiarte de todo el sudor y polvo del día. Renacimiento diario.

  • El día del parto

Esta historia sí que es extraña….pero lo comparto. Por las mañanas siempre me he despertado sobre las 5:45- 6 para tener una hora libre por la mañana hacer mis sesiones de lectura, yoga, escribir o simplemente ir tomando la infusión de la mañana y ver el amanecer de frente de la casita cariciando a Lana, la perra.

Una de las mañanas de repente tocaba una sesión de meditación que subí por casualidad a mi ipod, me sorprendí, pero si ya tocaba dejé de escribir y empecé a escuchar la meditación y ver el bosque despertar. Se trataba de una meditación para volver al momento de tu nacimiento.

Fue un reencuentro muy emocionante con mis padres y volver a ese momento que compartimos. Empecé ese día bastante emocional y en el huerto justo tocaba hacer el trasplante la primera vez. Cuando sacamos con un ritual muy bien definido las plantitas de su semillero y empiezan su vida bajo cielo abierto. Todo el día estaba pensando en el fondo de mi mente sobre como damos vida, cuidamos y descuidamos. Como nos vinculamos y que responsabilidad es sembrar una vida de cualquier forma. Por la noche aún me sentía un poco rara me fui a dormir antes de lo normal. La mañana siguiente tenía una mancha, como si habría abortado o habría limpiado algo de mi cuerpo expulsándolo de mí. Ha sido un parto aliviador.

  • El desayuno con Björk

Una de las cosas que me costaba llevar al inicio es el silencio y que no se escuchaba música trabajando. Intenté hablar cuánto más con Danilo que era lo mejor que podía hacer para conocer más sobre la vida local, el entorno, las plantas y el bosque, pero llegamos a momentos cuándo para mí se acabaron las preguntas y él no es de las personas de muchas palabras tampoco. Así estuvimos casi 3 semanas, solo escuché mi música por las mañanas antes de empezar a trabajar. Una mañana, cuando solo estuvimos ya Danilo, Tuti y yo, Tuti ha puesto música en la casa para preparar el desayuno bien alto. Ha sido el disco de Björk, con los primeros rayos de sol, con el chocolate caliente, con el olor a vainilla de los pancakes y la tranquilidad infinita que compartíamos los tres. Momentazo. Después subimos al huerto y Tuti aún se quedó limpiando la casa abajo. La voz de esa mujer tan mágica se oía claramente con el eco de la montaña de frente como altavoz. Una mañana a recordar para siempre.

  • La tormenta de despedida

Es invierno ahora aquí, diciembre. Ha habido noches bastante frescas, pero por la mañana la mayoría de los días salió el sol. Los días nublados y cuando se ponía a llover eran un tipo de lluvia más como chispeo con gotas pequeñas. La última tarde antes de irme estuvimos arriba en el huerto repasando qué tendríamos que recoger el día siguiente para llevarlo a Santo Domingo. Y de repente han aparecido nubes super rápidas, grandes y negras. Venían de las dos direcciones y se encontraron sobre el huerto. Una tormenta espectacular, con mucha agua y gotas enormes, como si habrían abierto un grifo. Tuti y Danilo comentaban que parecía a una tormenta de primavera y que no era normal que sea así en invierno.

Atacando desde la derecha, otra nube adelantando en el lateral izquiedo, el relámpago no espera más, un tiro y….

Ya eran cerca de las 6 de la tarde y seguía lloviendo. Fuimos a ver la hidroeléctrica y vimos que ha bajado lo que genera. Esto significaba que había que subir a limpiar el filtro. Fui sola, me puse los pantalones cortos, las botas de goma y para arriba al bosque. Lloviendo, escuchando la música que las gotas hacen cayendo por las hojas gruesas y pequeñas. En el arroyo bajaba mucha más agua de lo normal, esto era señal que sí estaba tapada el filtro y era así. Limpié el filtro y me quedé unos minutos solo dando las gracias al bosque por las energías que compartimos, a la lluvia que estaba purificándome, al viento que no estuvo presente, a los últimos rayos de sol que brillaban como perlas en las hojas y al universo que pude pasar por aquí.

Muchas gracias.